Fobias

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  Las fobias también podríamos enmarcarlas dentro de los trastornos o las problemáticas relacionadas con la angustia ya que la ansiedad o la evitación, por ejemplo, están muy presentes en los casos de las diferentes fobias.

                Debemos diferenciar las fobias de los miedos, las fobias son un tipo especial de temor.

                El miedo tiene gran importancia tanto en el desarrollo psicológico de las personas como en el desarrollo de nuestros procesos adaptativos. Es fácil pensar en situaciones en las que el miedo es necesario para proteger nuestra propia vida ¿no? El miedo normal es, también, parte de nuestro aprendizaje a lo largo de la vida. Si pensamos en el miedo en estos términos a todos puede resultarnos muy familiar y podemos identificarlo con claridad.

¿Cómo podemos definir entonces las fobias? Podemos atender a estas 4 características que nos permiten definir un temor concreto como fobia:

·         Es desproporcionado a la situación que lo crea.

·         No puede ser explicado o razonado.

·         Se encuentra fuera del control voluntario.

·         Conduce a una evitación de la situación temida.

  Muy habitualmente tomamos como un punto de referencia el grado de deterioro que los síntomas producen en la vida de una persona para determinar la gravedad de éstos o enmarcarlos en un cuadro diagnostico o en otro, de manera que, en este sentido, podemos hablar también de fobias simples o fobias generalizadas.

  Así, las fobias simples impiden a la persona vivir únicamente ciertas situaciones: fobia al agua, a las arañas o a volar, por ejemplo. Mientras, las fobias generalizadas, bloquean completamente a la persona y le impiden vivir diferentes situaciones: agorafobia o cuadros obsesivo-compulsivos, por ejemplo.

¿Cómo puede ayudar un psicólogo en casos de fobias?

  Existen algunas técnicas o procesos que, desde la orientación cognitivo conductual aplicamos en estos casos y que resultan ampliamente exitosas según la propia investigación.

  Ya hemos hablado en otros posts de la técnica de exposición. En esencia esta técnica consiste en hacer que la persona entre en contacto con aquello temido y hacerlo de manera controlada. Para ello, a menudo, se elabora un plan jerárquico de aproximación al estímulo fóbico.

  Si pensamos en el miedo como un aprendizaje adquirido, con la exposición pretendemos inducir otro aprendizaje, el aprendizaje de extinción. Pensamos, con esta técnica, en la idea de habituación al estímulo, la exposición de manera gradual lleva, generalmente, a la remisión de la sintomatología.

  Desde aquí pretendemos dar pequeñas pinceladas de la manera en la que un psicólogo puede ayudar a tratar diferentes sintomatologías con el fin de resolver algunas de las dudas o miedos iniciales que nos podemos plantear a la hora de pedir ayuda a un profesional de la salud mental. Cada caso particular es diferente y requiere una evaluación previa, es por ello que siempre aconsejaremos acudir a un profesional cualificado cuando las diferentes problemáticas sean un impedimento para la calidad de vida de la persona y/o para quienes les rodean. No aconsejamos la utilización de este ni de ningún otro artículo publicado en ningún medio para llevar a cabo una iniciativa sin la supervisión de un profesional.


Saber mas:

Desajustes conductuales en los procesos ansiógenos: miedos, fobias, pánico y rituales

Análisis de las técnicas psicológicas utilizadas en el trastorno de fobia social en un Centro Sanitario de Psicología

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