Trastorno Obsesivo Compulsivo

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  Debemos enmarcar el trastorno obsesivo compulsivo dentro de los trastornos de ansiedad aunque, como veremos, tiene unas particularidades específicas.

  Por definición incluye la presencia de pensamientos, ideas o imágenes (obsesiones) que experimenta la persona de manera intrusiva y que son persistentes, incontroladas y no deseadas seguidas de la ejecución de una serie de comportamientos o rituales (compulsiones) que se llevan a cabo con la finalidad de prevenir o eliminar esos pensamientos considerados intrusos. Es importante para el diagnóstico de TOC que los pensamientos sean considerados intrusos por la propia persona y que sean incontrolables, sin estas características, probablemente, no estemos ante un trastorno obsesivo compulsivo.

                Si atendemos a la definición del trastorno obsesivo compulsivo que ofrece el DSM-IV-r, definición que da una idea clara de cómo diferenciarlo, debemos tener en cuenta que las obsesiones y compulsiones recurrentes deben ser lo suficientemente severas como para consumir tiempo (más de una hora al día) o causar deterioro significativo; además, por lo general, en algún momento en el curso del trastorno, la persona reconoce que las obsesiones o compulsiones son excesivas o ilógicas.

                Es importante diferenciar el trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad obsesiva. Cuando hablamos de personalidad, pensamos en una serie de características que definen a una persona y que son estables en el tiempo, aunque esto es materia para otro post completo es importante mencionarlo al hilo que nos ocupa; cuando un estilo de personalidad provoca un exceso de estrés o dificultades en la vida de la persona, se puede pensar en un trastorno de la personalidad (Pedrick, C. 2003). En este sentido una personalidad obsesiva se caracteriza, entre otras características, por la preocupación excesiva por los detalles, normas, listas, la disciplina o el perfeccionismo en extremo y perciben el mundo en términos de todo o nada.

  La diferencia principal entre el trastorno obsesivo compulsivo y personalidad obsesiva apunta al grado de deterioro vital. Las personas con TOC sufren en gran medida por su problema y desean librarse de el, por el contrario, las personas con personalidad obsesiva no se sienten incomodas ni tienen la necesidad de recibir ayuda por sus dificultades.

  ¿Cuándo debemos preocuparnos y buscar ayuda? Creo que el mejor indicio de necesitar ayuda es cuando la sintomatología representa un obstáculo para la vida de la persona, del tipo que se. Éstos obstáculos pueden ser de diferente índole, puede representar la incapacidad de llegar a tiempo al trabajo porque se necesitan horas para comprobar la llave del gas antes de salir de casa o representar la incapacidad para pensar en otra cosa que no sea una obsesión determinada.

Así, si tus obsesiones y/o compulsiones afectan a tu calidad de vida si recomiendo consultar a un profesional de la salud mental.

  El tratamiento puede requerir ayuda desde diferentes ámbitos tanto psiquiátrico o médico como psicológico. Desde la psicología, en el marco de la terapia cognitivo conductual, la técnica de exposición con prevención de respuesta constituye un tratamiento de primera elección en casos de trastorno obsesivo compulsivo. Un psicólogo puede ayudar en estos casos a elaborar un plan de acción que contemple la eliminación de los rituales o compulsiones frente a la aparición de la obsesión.  El principio, bien establecido por la investigación científica, de que el temor se supera atreviéndose a enfrentar los propios temores, puede ejemplificar el modo en que puede superarse esta sintomatología.


BIBLIOGRAFÍA:

Pedrick, Cherry y Hyman, Brce M. (2002). Guía práctica del TOC. Editorial Desclée de Brouwer



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